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Fecha de Ingreso: jul 2006
Ubicación: Por Lince ... donde están las Kines
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Reputacion de ME GUSTA ESE TAJO
La recuerdo. Esta anécdota data de los 80s.
Estudiaba yo en el turno tarde de mi Colegio. Cuando por algún motivo salíamos temprano, yo “sanaso” de mí, corría para ver un capitulo más de “Los Magníficos” que por horario del “cole” no podía ver. Tendría yo 14 y estaba en 3ro de secundaría (creo). En mis ocasionales apariciones en casa, en horarios de clase (3 a 4 pm + o -), por el motivo que comenté; encontraba siempre a nuestra empleada -llámese por ejemplo “Juana”- recién bañadita y hecha toda un esmero en atenderme con jugos, galletas panqueques, el control de la TV, quitándole una suciedad imperceptible al sillón donde me recostaba. Siempre que lo hacía se acercaba bastante a mí. Recuerdo el aroma de jabón lux/camay cuando acercaba su cuerpo hacia mí. Su pelo mojado cubriéndole el rostro cuando me acercaba el jugo. Su escote que veía a través del cuello su blusa. Recuerdo que para mi edad próxima a ser un “manganzón”, ella era la única que sabia que me gustaba ver esa serie, que aún veía a “Thunder Cats”. Como en ese horario ella siempre se quedaba sola, la invité a ver conmigo esos programas. Pero como las hormonas explotan y a esa edad todo te parece “recontra palta”, opte por ver TV en mi cuarto. Los fines de semana, aburrido llegaba a casa y sacaba de la “refri” lo necesario. Ante esto, ella se sintió mal.
–Eres un desconsiderdo, ya no me consideras tu amiga acaso- decía esto con una mueca de dolida y rechazada.
–No “Juana” lo que pasa es que tengo que estudiar y no puedo hacerlo concentrado con la TV de la sala- argumenté.
–Pero si estás estudiando, porqué entonces sigues viendo TV en tu cuarto. Mentiroso, lo que pasa es que ya no quieres que me siente a tu lado- me replicó. A lo que la invité al único lugar disponible par sentarse y donde ya estaba cómodamente recostado. La Cama. Se hecho a mi lado y me contaba sus cosas. Pude conocer que era de Huaraz, ½ blancona, buen cuerpo que se manejaba. 17 años. Vivía con sus tíos que solo los veía los fines de semana. Cambió mi rutina de fines de semana por espacio de 2 meses + o -. Luego de ir a la casa de un compañero de clases, los fines de semana, regresaba raudo a la mía para meterme a mi cuarto y esperar a que ella llegue. Me contó que había tenido un enamoradito en Lima, vecino de sus tíos pero que terminó con él porque no le gustó su trato. – Los hombres deben tratarnos como damas (decía esto en su acento aún con ligera huella de su tierra) , “no somos su nada”, “su cosas” como para que nos traten como cualquier cosa. Me gusta como me trata “usted joven” (de vez en cuando volvía a llamarme así, aún cuando le dije que entre los dos no lo hiciera), así quiero conocer una persona como tú (dijo esto luego que le dije que no me trate de “usted”)-. Dijo esto mirándome fijamente a los ojos, y yo “tranquilazo” hice lo que otros a mi edad hubieran hecho. Cogí el control y me puse a hacer “zapping” como idiota. A lo que ella volvió al ataque y me preguntó si yo todavía no tenía enamorada y que tontas las chicas y amigas de mi edad eran unas tontas porque yo era “buena gente”, “bien lindo” (a esa edad quien no. Opinaría ahora lo mismo luego de saber que estoy en esto de las Kines?), además me contó que había notado mi amiguita M**** estaba templada de mí. M**** venía a mi casa, era una vecina de mi edad. Creo que notó mi nerviosismo y mi erección, que pasó su mano por mi cabeza (no la de abajo malpensados) y se acercó aún más a mi. Yo ya había tenido noviecitas, mis primas, vecinitas, con ellas nos habíamos besado, una “germita” en el cole de mi hermana. Pero al estar junto a ella y ella en ese momento prácticamente asirme a su cuerpo, no pude más y nos besamos. Fui presa de una explosión contenida mucho tiempo, mis manos recorrieron todo su trasero y el par de tímidos senos que se manejaba, como estaba con una faldita, me quitó la mano cuando pasé mis dedos sobre su calzón. Creo que estaba con “bandera roja”. Al parecer notó que estábamos haciendo algo ¿indebido? Que me aparto de su lado, se despidió y se fue a su cuarto o a hacer no se qué. Luego de esto estuve en el limbo de la sensualidad y de la taradéz, “¿hice algo que no le gustó?”, “arrecho de mierda, tu de frente al manoseo y ya queriendo tirártela”, “seguro le dice a mis viejos y ahora ellos cumplen su vieja promesa tantas veces postergada de mandarme al Leoncio Prado al igual que mis tíos lo hicieron con mi primo”, “Pero…a ella le gusto. Creo que sí”. La semana siguiente, se percibía en el aire que nos evitábamos. Algo que nos hacía sentir mal, que me hacía quedarme más tiempo con mi amigos en la calle, con la hermana de uno de ellos, frecuentar mis primeros tonos de pre-promoción, mis primeros sorbos de alcohol a punta de guinda o vino. En una de esas ocasiones regresé temprano a casa, luego de irme en la mitad de un tono de pre-prmoción. La chica que me gustaba, hermana de la enamorada de mi primo de mi misma edad, la vi de lejos bajo el claroscuro del juego de luces, su silueta se fundía en la de uno de mis amigos de salón. Estaban “chapando”. Llegué a casa como a las 11pm. Ni siquiera prendí las luces de la sala. Dando trancos largos y furiosos llegue a mi cuarto, cuando entré, sin darme cuenta golpee mi mesa de la cual cayo aparatosamente la lámpara.
–Mierda, encima con esto!!!-
-***** eres tú? – replico mi padre desde su cuarto. – Si- respondí.
-Puta 'mare, encima con el huevón ese del flaco P*****, con el turrón que se maneja y los granos de su frente. Grandísima p**** resultó la M****. A la mierda no me jodan.
Estuve pensando un montón de huevadas. Haciéndome las firmes promesas de convertirme en cura, ingresar a un colegio militar o buscarle la “sinrazón”, el día Lunes, al Flaco P**** para sacarle la mierda argumentando cualquier huevada.
Cuando de pronto veo que mi puerta se abre. De la cólera no cerré bien la puerta ni prendí la luz de mi cuarto.
-Estas borracho *****?
-No. Quien es ?. Ah “Juana”, ya me voy a dormir no molestes. He tomado casi nada –era cierto- . ‘Toy asa’o. Hablamos otro día. Estaba vestida con un pantalón de buzo, un polito ceñido y descalza.
-Nadie sabe que estoy acá. Te sentí llegar y cuando escuche que se cayó algo fuerte en tu cuarto, pensé que estabas borracho y te habías lastimado. No te pasó nada?.
-No. Ya vete a tu cuarto.
-Estás mal. Puedo saber que se debe, cuéntame?. Ya sé. Alguna enamorada. Que tontas son las chicas si fuera yo…
-Tu? Acaso no nos hablábamos desde la última vez?. Si. Fue una flaca. Dicho esto se acerco a mi cama y se metió bajo mis sabanas junto conmigo.
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