| viaje a moscu parte 2 Cuarto día.- Ese día le di duro en la chamba porque si no concretaba mis negocios pues no sale para el gasto y, lo que es peor, no tendría pretexto para volver de “negocios” a Rusia. Regresé supertarde a mi hotel y me resistía a volver al Night Flight, porque eso implicaba desvelarme duro otra vez y el día siguiente era aún más importante. Recordé que en ocasiones anteriores había resultado buen método llamar a alguna agencia de las que se anuncian en el Moscú Times, periódico que regalan en todos los hoteles. Hablé al anuncio más grande, que publican con el nombre de Kristina (Tel. 768-1222, página escort-elitegirls.ru/ ), como no estaba jalando el servidor del hoteL tuve que llamar por teléfono y me contestaron con un mal inglés, pero entre su mal inglés y mi limitado ruso pude transmitir mis gustos y me recomendaron una rubia ucraniana tipo modelo y una rusa bronceada de pecho muy grande y natural, a pregunta específica de mi parte me aclararon que la rusa daba un servicio más completo, así es que la seleccioné, su nombre: Monika, precio $200 por dos horas. Llegó Monika en menos de media hora y de inmediato comprobé que la elección era buena (más tarde cuando vi la página concluí que me hubiera tardado dos horas en elegir, por lo buenas que se ven todas). Comimos unas nueces y bebimos algo de vodka, para pasar de inmediato a tomar una ducha –ojo, todas las rusas son bastante higiénicas, antes de cada ida a la cama se dan un bañito y obviamente esperan lo mismo de uno–. En la cama me ha dado un oral descamisado a garganta profunda tan rico que por momentos pensé en terminar así, pero las ganas de tener en las manos y en la boca tan bellas y grandes bubis me inclinaron a subirla para que cabalgara previa encapuchada. Hicimos de todo y algo más, después de otra ducha y de algo de plática me repitió la dosis de medicamento oral y de cabalgata, misionero, perrito. Total que después de dos horas yo estaba tan agotado que con gusto acepté su sugerencia de ni siquiera acompañarla a tomar el taxi, esa noche no sé si me dormí o me desmayé. Quinto día.- Gran día de cierre de negocios y todo salió muy bien. Yo ya tenía decidido que si las cosas no salían bien buscaría un consuelo adecuado al tamaño del fracaso, pero como resultó lo contrario razoné que eso ameritaba un gran premio (uno de mis grandes logros de ese día fue mantenerme despierto durante el día). El gran problema en Moscú no es seleccionar una chica linda, sino darte cuenta de que los días se te van acabando y que te quedan unos cuantos millones de mujeres hermosas que no podrás conocer. Así es que conoces a una que piensas que está liadísima y al rato ves otra que está aún mejor. Ante tal situación y considerando, sin falsas modestias, que me merecía lo mejor, acudí a una de las fuentes más selectas que hay en Moscú: vipexs.com/. El teléfono lo atiende un tipo que habla más o menos bien inglés y hay que decirle cual de las chicas te gusta, yo pregunté por 3 de ellas para ver cual estaba disponible. Resulta que una estaba en Roma, otra en Zurich y la tercera estaba en Moscú sólo dos días, pero como yo sólo la quería ese día pues que la pido, su nombre Nastia, la chica número 10, el precio $700 por 5 horas. Unos minutos más tarde, me llamó Nastia y en un razonable inglés acordamos vernos en un sitio céntrico para cenar y escuchar música de jazz en vivo . Con el desmadre del idioma con los taxistas, resulta que llegué 5 minutos tarde a la cita y Nastia ya estaba esperándome, se dio cuenta inmediatamente de que yo era el mexicano que esperaba y me regaló una sonrisa que me derritió, al tiempo que se levantaba de su silla y me dejaba ver su hermosa y estilizada figura, envuelta en un vestido elegante y con unas zapatillas que exponían sus finos pies super bien cuidados. Créanme que con una niña así la lana se justifica sobradamente. Vino, ensalada, salmón, música, plática y poco a poco entramos en confianza hasta que tomó tiernamente mi mano y la pasó suave por su rostro, para después darnos el primer beso. Me pidió que dejáramos la música para otra ocasión, pedí la cuenta y mientras me la traían yo hacía esfuerzos para controlar el bulto en el pantalón, ¡no era cosa de perder las líneas del traje y violentar las cosas! La verdad es que disfruté caminar con ella hasta el taxi a pesar de que con las zapatillas me sacaba como 10 cm. Llegamos al hotel y puse algo de música romántica que siempre traigo en mi computadora, bailamos apenas unos minutos porque el baile se convirtió rápidamente en un cachondeo espeluznante que nos puso como agua para chocolate (o tal vez debería decir que como agua para Pelmenie, Yarkoyie o Borsh). En la cama ya éramos como viejos amigos, o mejor dicho como viejos amantes. Nos dimos un oral simultaneo que le produjo un primer orgasmo en pocos minutos, en tanto que con el entrenamiento que yo traía aún estaba lejos de terminar, lo cual le encantó a Nastia porque todavía terminó dos veces más antes de que yo lo hiciera por primera vez ¡No cabe duda que el mejor afrodisíaco es la química que a veces surge entre la pareja! El segundo round fue más dulce y tranquilo, casi no separó su boca de la mía (creo que sólo para hacerme otro oral de antología) y me hizo prometer que le escribiría a su mail y que la volvería a ver en Moscú o en algún otro país (sugirió la República Dominicana porque ahí no hay bronca con las visas para rusas, en tanto que en Perú o México es un verdadero desmadre). En resumen, día perfecto, afortunado en los negocios y también con esta mujer.
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[SIGPIC]SALIENDO A RONDAR LA NOCHE
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