Tema: Las invictas
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Esteban_Dedalus Esteban_Dedalus está desconectado
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Reputacion de Esteban_Dedalus
LAS INVICTAS

Advertencia

Esta historia está inspirada en personas de la vida real, pero ninguna de ellas existen tal y como se les llega a describir. Las circunstancias en las que se ven envueltas tampoco escapan a la ficción.

1.- La entrada

Les confieso que esperaba algo más modesto, pero cuando Beto dijo el nombre ese, y Hiro se frotó las manos ruidosamente, yo pensé que tal vez no era tan mala idea gastar más de lo que había previsto con tal de ver a esas putas que no parecían putas, y más aún, si éstas –según Beto– podían hacerte babear con solo verlas, porque hasta parecían modelos de la tele. Así –a pesar de que yo esperaba algo más modesto como el Troca, San Pepe o el chongo de Huachipa–, me convencí que no era tan mala idea conocer el lugar ese –que tanto había escuchado nombrar por todas partes–, para ver si era cierto todo lo que decían que uno podía encontrar allí. Además, pensé, que si era posible encontrar putas que no parecían putas, tal vez, con un poco de suerte, podría encontrar a una que se pareciera a Rosita –que sin parecerlo también era una puta–; de tal forma que pudiera hacer con una puta parecida a Rosita lo que tanto quería hacer con Rosita (si no fuera tan puta).

Al principio sentí miedo, porque nunca antes había estado con una puta (sí, claro, ya había estado con una mujer, que me engañó con eso de que no era puta, pero ese es otro asunto). Sin embargo, cuando estábamos en camino, me sentí capaz de cualquier cosa –porque el ir y venir de las botellas de cerveza te da valor para hacer lo que sobrio ni siquiera te imaginarías hacer–; entonces, no faltaba nada más que llegar al sitio ese y constatar personalmente todas las maravillas que Beto había pregonado; era sólo cuestión de terminar de convencerme que estaría a la altura de las circunstancias, y no pensar más en que tendría que gastar más de lo planeado, porque, como ya lo dije, esperaba algo más modesto, que por lo menos me alcanzará también para pagar el chifa o el caldo de gallina –muy necesario para recuperar energías después del cache–; y para el pasaje de vuelta a casa, por supuesto.

Pero, ordenemos un poco todo esto. Era un sábado del mes de septiembre del año pasado; aproximadamente serían las cinco y media de la tarde cuando tomamos la Argentina. Beto iba al volante de su automóvil prehistórico, Hiro fungía de copiloto, y yo estaba en el asiento posterior, justo en el medio, observándome en el espejo retrovisor, haciendo muecas para espantar el miedo, riéndome de algún chiste que no había escuchado, y a veces tarareando una canción que no era la misma que se escuchaba por la radio (pues no había duda que estaba bien borracho, y en ese estado pensaba en la mucha suerte que tendría si no encontraba a una puta que se pareciera a Rosita, sino a Rosita misma trabajando como puta). Estaba en eso pensando, principalmente, cuando llegamos al lugar; nos estacionamos, bajamos del automóvil prehistórico, y el sitio ese me pareció una chingana de mala muerte; claro que le pregunté enseguida a Beto si era allí el lugar tan mentado; pues sí, ese era el lugar; y ya desconfiando pensé en lo improbable que era que una puta que no pareciera puta, sino que hasta podía parecer una modelo de la tele, transitara por esa calle –que parecía la de un pueblo fantasma de una película del viejo oeste–, y que todavía se metiera en ese lugar que parecía, desde fuera, como ya les dije, una chingana de mala muerte.

Admitamos que las primeras impresiones cambian cuando uno ingresa al lugar ese, y aunque no sea totalmente cierto eso de que allí se pueden encontrar putas que no parecen putas –porque con más experiencia se puede llegar a identificar a una puta entre una multitud, sobre todo porque es fácil percibir esa corrupción que no se les quita por nada del mundo, y que se delata permanentemente en sus rostros, en sus modales y hasta en su forma de hablar–; pero al menos alguna que otra chica bastante bonita sí se puede encontrar, lo que es más probable que encontrar a una puta que se parezca a la novia que te dejó por otro, aunque es menos probable que encontrar a la novia que te dejó trabajando como puta.
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Los siguientes 2 le agradecieron a Esteban_Dedalus por este mensaje:
Alex_Alonso (20/09/07), Falcon-X (16/10/07)