| Uno cosecha lo que siembra... Coooooorreligionarios:
No se trata de color de piel o de cuenta en el banco. Es cuestión de glándulas.
Francamente prefiero a Pizarro fuera de la selección que dentro. No me transmite ánimos de lucha y mucho menos orgullo. Es el aburrimiento con chimpunes, el burrero que corre tras de una pelota con la cinta de capitán que no se lo ha ganado, el infeliz que negocia premios por un empate ¡DE LOCAL! Siento su fracaso como el de cualquier otro peruano, pero a este Pizarro no lo quiero en la selección de mi país. Su actitud no me representa. Le falta verguenza deportiva, carece de orgullo de llevar la blanquirroja. Es el nuevo rico en su peor versión.
Como dije, no es cuestión que sea blanco, o tenga billete. Nada de eso. ¿Cómo explicaríamos entonces el cariño y respeto que nos merece una Sofía Mulanovich (ex-campeona mundial) llorando por una derrota o celebrando uno de sus muchos triunfos envuelta en la bandera nacional? ¿Y qué me dicen de Luis Horna, jugando el partido de su vida con el estómago al revés, con esa molestia que a cualquiera le hubiera mandado al hospital, y encima ganando su encuentro y de paso la clasificación en la Davis? ¿Se acuerdan de Jaime Yzaga, Pablo Arraya y Alejo Aramburú sacándose literalmente la mierda, y perdiendo pero con dignidad y dando la pelea?
Tomé la decisión de no ir a ningún partido de esta selección mientras no vea esfuerzo y entrega. Pizarro y sus semejantes tuvieron mucho de culpa.
Nos vidrios! |