Ver Mensaje Individual
  #3 (permalink)  
Antiguo 27/01/08, 13:52:53
mario049 mario049 está desconectado
 
Fecha de Ingreso: jul 2007
Mensajes: 7
Agradecio: 0
Agradecido 1 Vez en 1 Mensaje
Poder de Credibilidad: 0
Reputacion de mario049
Sin embargo quiso darse un último gusto, así que sosteniéndole la espalda empezó a dejar que sus piernas se deslizaran, aparentando que se le resbalaba, ella reaccionó aferrándose más y entonces agachándose de dejo caer.
La caída de Néstor no había provocado su separación, antes más bien seguían unidos. Recostado contra la pared él se encontraba sentado, con ella sobre sus ingles. Rita sintió que algo tremendo y palpitante se había posado entre sus generosas nalgas, el cosquilleo entre sus piernas empezó de nuevo, aunque de una manera más acuciante y poderosa, no quiso pensar, no quiso abrir los ojos. El brazo que rodeaba su espalda, ahora la abrazaba y la fuerte mano reposaba claramente sobre el encuentro de sus senos, sentía que su falda se había levantado en la caída y que sus rodillas elevadas deberían estar dejando ver el nacimiento de su trusa, tuvo entonces un atisbo de vergüenza, si fuera así, el debería estar notando su creciente humedad.
Néstor luchando por no continuar, miraba las gruesas y turgentes rodillas que quedaban plenamente a su vista, las pantorrillas gruesas y brillantes, pero sobre todo los inmaculados muslos, que acordes a la proporción de las pantorrillas y las rodillas, se mostraban plenos y fuertes, imaginó entonces el esplendor que debería mostrar el soberbio culo que tantas veces se había imaginado y que su morcillona pinga sentía ahora.
Empezó a dejarse llevar y su mano se poso sobre una de las rodillas que tan generosamente se le ofrecían, suavemente casi rozando la superficie de la piel, fue bajando hacia las pantorrillas, ella simplemente se acurrucó más. La miró, el rostro escondido entre su pecho, sus labios aún apretados sobre su pezón, acurrucada como una niñita contra él. Eso lo hizo reaccionar, sí se contenía, pronto la tendría así nuevamente, indefensa y anhelante como una novia inmaculada que tiene miedo y deseo, la tendría acurrucada otra vez entre sus piernas, pero desnuda, calata, entregándole sus deseos y rogando por ser atravesada.
Así que levantó su mano y apartando el cabello de su tía, rozó su rostro con un dedo. Rita abrió al fin los ojos y escuchó que Néstor riendo inocentemente, le decía: Después de todo no soy tan fuerte. Ella quedo azorada, estaba sentada sobre sus piernas con la falda levantada y sintiendo la hombría de su sobrino, y sin embargo el parecía no darse cuenta, eso significaba entonces que todo había sido un juego, se sintió mortificada y sobre todo dejada a medias.
Percibiendo su desazón, él la miró extrañado y le preguntó si acaso se había golpeado, a lo que ella respondió simplemente con un movimiento negativo de su cabeza. Pidiéndole perdón, Néstor le dijo que no volvería a comportarse así, al tiempo que suavemente le ayudaba a incorporarse. Rita no sabía que decir, aquel adolescente, la había hecho sentirse como nadie nunca antes, despertando un deseo tan fuerte que aún bramaba entre sus piernas, un deseo tan fuerte que le dio miedo, al sentir que podría entregarse como nunca antes, ahora de repente todo había acabado y él parecía no darse cuenta, estaba confundida.
Néstor estuvo tentado a continuar, al ayudarla a levantarse, pudo apreciar claramente el fuerte olor de mujer arrecha que escapaba de entre sus piernas y pudo asimismo observar la blancura de sus muslos, casi hasta donde empezaba el borde del conservador calzón de algodón blanco, se contuvo, sin embargo pero quiso alargar el momento y así arrodillado como estaba, diciendo tía te has raspado, le levantó levemente la falda y se llevó un dedo a la boca humedeciéndolo, para pasarlo luego suavemente sobre la supuesta herida tras la rodilla derecha. Al mismo tiempo su otra mano se posaba justo por debajo de la cadera de Rita y la empujaba, indicándole que se volteara. Ella se sorprendió, al sentir el dedo húmedo acariciando su sensible piel y sintió que nuevamente caía en el hechizo, obedeciendo a la mano que se posaba, casi encima de su glúteo, simplemente giró ofreciéndole a su sobrino la plenitud de su trasero.
Fue más de lo que Néstor había esperado, la hembra entregada y arrecha, en la que se había convertido su tía, simplemente le obedecía en todo. De usar un dedo había pasado ahora a emplear toda su mano, sintió que sus caricias iban haciendo que los vellos de las piernas de su tía se erizaran, mientras sus ojos se solazaban ante la rotundidad de las caderas que se le ofrecían, estuvo por un momento tentado a abrazarse a ellas, a perderse entre aquellas piernas, ya sin control alguno espero que ella diera alguna seña que le impulsara a detenerse, preguntó entonces, ¿avísame si ya es suficiente?, pero ella simplemente no respondió… (Continuará)
Responder Citando