Grande Pepa (primera parte) Horacio "La Pepa" Baldessari
Horacio Baldessari cordialmente accedió a ser entrevistado en la intimidad de su hogar por Salud Cristal. Aquí les entregamos los detalles del diálogo que sostuvimos con el carismático ídolo celeste. SC- Pepa, danos una breve descripción de tu carrera futbolística.
Pepa- Bueno, empecé como todo jugador, en la liga de baby fútbol, en San Francisco (Córdoba-Argentina). En la ciudad donde nací hay un equipo que se llama Sportivo Belgrano que juega la liga profesional de Córdoba.
Ahí arranqué…creo que fue por el año 75 ó 74. Luego me compró Belgrano de Córdoba. SC-¿Cuántos años tenías en ese entonces?
Pepa- Cuando debuté en primera tenía 15 años. Después me prestaron a Racing (de Córdoba), donde tuve de técnico al Coco Basile, salimos subcampeones nacionales y de ahí se me cruzó un técnico que era mi gran amigo, Sebastián Liberti, y como buen amigo no me hizo jugar más. Así que me tuve que ir a Bolivia.
En Bolivia estuve en Blooming, Oriente Petrolero, Bolivar y Destroyers. Después volví a Belgrano de Córdoba, de ahí vine a Municipal, y luego a mi gran amor, al Cristal. SC- ¿Qué sentiste? ¿Querías llegar a Cristal?
Pepa- Mirá yo no sé cómo son las cosas ... porque a tu mente no la terminás de conocer nunca.
Una noche estuve en Argentina viendo la Copa Libertadores, yo soy anti Boca, soy hincha de River, y vi renegando el partido de Sporting Cristal y Boca Juniors, fue un despelote...cobraron como 100 penales a favor de Boca.
Al final creo que terminó ganando Boca 4-3 y no sé por qué pero siempre fui adicto al color de camiseta celeste. Belgrano, Racing...todos son celestes y me gustó. “Qué linda camiseta” dije.
Cuando vine acá, debuté en el Muni una tarde en la cancha de Alianza. En esa época se jugaban los famosos tripletes, dobletes, y de pronto jugaba el Cristal. En ese entonces Cristal tenía todavía la Barra en Oriente. Fue una cosa que no entendí pero bueno... me fui solito caminando y me metí en la Barra del Cristal…esto fijate vos no lo sabe nadie...es la primera vez que lo cuento. Y vi el partido desde ahí. En ese instante fue que lo puse en la mira y dije: “No quiero otro equipo que no sea este”.
Empecé a laburar fuerte en el Muni para que Cristal se fijara en mí.
Cuando lo enfrenté le marqué goles, y meses antes de terminar el campeonato con Muni yo ya tenía el contrato firmado con Cristal. SC-¿Cuándo fue eso? ¿Cuánto tiempo estuviste en Cristal?
Pepa- En el 91. Ahí empecé a vivir mi locura, mi idilio con Cristal. Estuve hasta el año 93. SC- Fuiste goleador del torneo nacional en tu primer año en el equipo. ¿Qué significó esto para ti?
Pepa- El significado fue enorme porque se coronaron 2 cosas, el campeonato y un año con 26 goles realmente espectacular.
Yo siempre fui de esos jugadores que sabe que cuando un equipo me contrata está contratando mis goles, así que para mí, un año sin goles es un fracaso, aunque salga campeón con el equipo, a nivel personal es un fracaso.
No me voy a olvidar nunca de una noche en la que Ricardito Bentín me dijo: “Pepa, me ganaste, el 50% de este campeonato es tuyo”. Era el significado de los 26 goles. SC-¿De dónde nace la idea del famoso “aleteo” que popularizaste?
Pepa- El aleteo me salió muy natural un día. Yo no sé si la palabra es odio, porque yo nunca odié a nadie en la vida, pero cada vez que jugaba contra la U, te juro por Dios que 15 días antes no tenía más relaciones sexuales con mi mujer, ni me cruzaba la mente tomarme un vasito de vino, que es común en los argentinos... ya no hacía más nada.
Me metía de cabeza para poder jugar contra la U, porque yo quería entrar a la cancha y matarlos.
Un día hice un gol y fui a celebrarlo con la hinchada, y repentinamente, no sé por qué, se me ocurrió hacer como las gallinas, y esto pegó de manera total en la barra.
Todos me seguían... el tema era... “el que no salta... es una gallina”.
Aparte de mí, no sé qué jugador del Cristal haya hecho lo mismo que hice yo.
Un día, con un gorro del Belgrano de Córdoba que tenía lana como flecos, cuando entré en problemas con Amaral (ex-director técnico brasileño) que no me hacía jugar, y como no me reconocía nadie, me metí en la hinchada en pleno partido.
Yo estaba normal, gritando, hasta que Cristal hizo un gol y ¡pruuum!, toda la gente se empujó hacia abajo y me empujó a mí también, y se me cayó el gorro. “¡Uy, la Pepa, la Pepa!” dijeron y se volvieron todos locos. Al último me estaban masacrando pero los jefes de la barra pusieron orden y me dejaron tranquilo. |