| Yo no soy muy aficionado a seguir la vida de las estrellas del porno, pero se que muchas de ellas llevan una vida disipada. Son la versión femenina de nuestros peloteros lorchos, que vienen de barrios pobres y de pronto tienen un billetón que lo revientan en mil vicios.
Lo común es que muchas de ellas sean coqueras, por no decir casi todas. Hay excepciones, como algunas que se han independizado y han creado sus propias productoras y han hecho fortuna, retirándose del biznes.
Una lástima.
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Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos. |