Informacion culinaria / Juan Diego Flórez entre la ópera y la cocina Juan Diego Flórez entre la ópera y la cocina No se iba a presentar en la Scala de Milán con su smoking de pingüino y su corbatita michi. Estaba en su casa, Lima, en la Rosa Naútica con su traje de cocinero, tocando una música bella que su madre le enseñó en sus tiempos de mozo: la cocina, esa hermosa melodía de gustos y sabores incomparables, elaborando un plato fabuloso, langostinos a la Pavarotti, a la naranja envueltos en panceta. Juan Diego Flórez en otra faceta. Enfundado en su traje de cheff, el tenor peruano presentó ayer partituras originales de su amplio concierto de potajes. "La cocina la aprendí de mi madre, por nostalgia y porque me gusta divertirme en la cocina", dice el maestro. Vamos maestro. Combine usted los ingredientes, mezcle generosamente los sabores y saque su ópera prima.
"Cuando tenía 20 años y me fui a estudiar a Filadelfia, extrañaba la cocina peruana y llamaba a mi madre quien me daba las recetas para preparar un plato de papa a la huancaína o de ají de gallina", recordó el tenor. Ahí le nació la nostalgia por la comida peruana. Aunque en su niñez ya había debutado en la cocina elaborando tortas de chantilly, de manjarblanco y de mermelada que luego vendía a sus parientes.
"Me llenaba la panza y el espíritu", cuenta el tenor ante una nube de periodistas y público absortos por conocer su pasión por la comida peruana y por las fusiones que ha elaborado en su largo recorrido por países europeos. Ahí estaba el tirapacho de corvina a la veneciana, con orégano fresco, ají limo y aceite de oliva extravirgen. Quieto maestro. Una más y la cocina caerá rendida a sus pies.
Si no se hubiera dedicado al bello canto, quizás tendríamos a Juan Diego haciéndole la competencia al gordito Gastón Acurio. Su plato de fondo: "el penne en salsa de palta punta" de reminiscencias maternales resultó espectacular. "Mi familia era muy criolla y le gustaba cocinar platos criollos". Heredó ese gusto. En estos tiempos, cuando entra en la cocina, ingresa con Chabuca Granda como música de fondo o una ranchera melodramática.
"La cocina me divierte, me relaja, pero todo queda en desorden". Sí, Juan Diego pareció decir a su esposa, la australiana Julia Trappe, una espigada rubia preciosa, que lo miraba embelesada desde un rincón del restaurante.
Se casarán por religioso el 5 de abril en la Catedral de Lima. "Y uno de los platos para los invitados a la fiesta podría ser de los que he creado", sostiene el tenor. Y la rubia sonrió feliz. De tener un hombre que le cante cosas bellas al oído y que le cocine cosas ricas.
Juan Diego Flórez no cantará en la Rosa Naútica El barbero de Sevilla, La dama del lago o la ópera Rigoletto. Estará cocinando platos como ravioles a la huancaína, rellenos en ricotta y espinaca en salsa huancaína cubierto con queso fresco o gnocchi di patate y arágula con pechuga de pollo al ají de gallina. Una música celestial para ojos y paladares exigentes. Provecho maestro. |